Bandôjô: “el lugar de los diez mil senderos” (ES)

"hay muchos senderos que llevan al monte Fuji, pero hay una sola cumbre: el amor". O Sensei El nombre de nuestro Dôjô (instituto) se basa en una frase que repetía frecuentemente Kurata, K.: "cada uno debe seguir su propio camino" Con esta frase el maestro Kurata se despidió de su discípulo más antiguo, José Guajardo, cuando éste último decidió seguir las enseñanzas del maestro Saotome, M.. 1   En base a eso siempre pensé que el día que tuviera un Dôjô le pondría un nombre relacionado con esto, aún sin saber cuál. Durante un curso, mi instructor de bujutsu (artes tradicionales japonesas) Alejandro García hizo mención de un antiguo tratado de Ninjutsu del siglo XVII, que nunca fue descifrado, llamado Bansenshukai. Esto hizo que investigara sobre el tema y descubriera que éste significa: “diez mil ríos que convergen en el mar”. Me pareció un nombre demasiado largo para un dôjô, por lo que seguí buscando. El concepto de apertura y libre elección que irradiaba de ese nombre me atraía mucho. 2 Cuando surgió la posibilidad de abrir un dôjô en mi casa y dedicarme por entero a la enseñanza de las clases particulares, mi maestro me dijo: “ahora tenés que empezar tu propio camino”. Un día encontré el nombre de Bansen Dôjô, que interpreté como “diez mil senderos”. Este es el nombre del Dôjô de Aikidô del maestro Tomita, T. (quien radica en Europa) , quien había puesto ese nombre en honor a su maestro Tanaka, Bansen (uno de los primeros estudiantes de O Sensei Ueshiba) Sin embargo cuando fui a ver a una maestra de caligrafía para que me reprodujera los ideogramas en una tela, ella me dijo que Bansen escrito de ese modo significaba "diez mil abanicos". Ante esto me sugirió que lo llame "Bandôjô", ya que para los estudiantes era más simple de recordar. Con esta idea me hizo la caligrafía que hoy tenemos colgada en el dôjô. Acerca de nuestro escudo La confección del escudo fue realizado por Diego Dufaur. El escudo (mon) se basa en una flor de crisantemo. 65   Esta flor fue introducida en Japón probablemente en el siglo VIII. El emperador de Japón la adoptó como la flor del sello imperial. El color dorado está relacionado con el sol. Debemos recordar que en el Shintô (la religión autóctona del Japón), el mismo representa a su máxima divinidad de la cual se dice que desciende el primer emperador. 3   El escudo de Bandôjô se compone de dieciséis pétalos que grafican todas las direcciones posibles de ataque, defensa y contraataque desde diferentes puntos. La gama dorada genera un efecto de movimiento permanente sobre un eje o centro de energía firme alrededor de un círculo perfecto. Las líneas diagonales plantean puntos de intercepción y avance (irimi) que redirigen la fuerza (tenkan). El avance, la absorción y la estabilidad representan las tres figuras del Aikidô: el triángulo, el círculo y el cuadrado en un movimiento continuo de expansión y contracción capaz de relacionar las fuerzas primordiales opuestas y complementarias. Espíritu del dôjô Después de haber estado casi 22 años dando clases generales y más de diez años dictando seminarios, necesitaba compartir lo aprendido de un modo más íntimo y con un pequeño grupo de personas que tengan “Coco” o sea compromiso y constancia. Por eso me gusta referirme a Bandôjô como un “club de amigos”. Un lugar en el que todos debemos trabajar y sostenerlo (afectiva y materialmente) para que continúe como tal. Un slogan para nuestro Dôjô podría ser “haga Aikidô como si estuviera en su casa”. 4